La publicación de un libro firmado por Julio Scherer Ibarra, exconsejero jurídico de la Presidencia, reavivó el debate sobre el uso político de decisiones administrativas en el sexenio pasado. El texto señala que un decreto relacionado con extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro habría comprometido alrededor de 27 mil millones de pesos del erario a largo plazo. Más allá de su impacto social, la obra sugiere que dichos recursos pudieron convertirse en herramienta de operación política y construcción de redes de lealtad. La acusación, de ser acreditada, implicaría un uso presupuestal con fines distintos a la política pública formal.
El señalamiento también apunta a la arquitectura digital del régimen y al papel del entonces vocero presidencial, Jesús Ramírez Cuevas, a quien se atribuye la conducción estratégica de la narrativa oficial. Según el exfuncionario, campañas de presión pública y exposición mediática habrían incidido en su salida del gobierno. La tesis central es clara: cuando el dinero público fortalece estructuras de respaldo político, la frontera entre política social y estrategia electoral se vuelve difusa.
En paralelo, la sesión itinerante del Congreso del Estado en Ciudad Juárez dejó una imagen contrastante. Mientras la ciudad enfrenta desafíos estructurales en seguridad, salud e infraestructura, el arribo de legisladores de distintos partidos generó más comentarios por el despliegue logístico que por el contenido del debate. La escena, interpretada por sectores locales como distante de la realidad cotidiana, volvió a abrir la discusión sobre la forma y el fondo del ejercicio legislativo.
El contexto político se tensó aún más con la visita del exsecretario de Gobernación Adán Augusto López Hernández, considerado uno de los principales respaldos de la senadora Andrea Chávez Treviño rumbo al escenario electoral en Chihuahua. Las reacciones divididas dentro y fuera de Morena evidencian que el acompañamiento político puede interpretarse tanto como impulso estratégico como carga reputacional. En un entorno de alta competencia, los respaldos pesan; las marcas, también.